
|
CALENDARIO ANUAL INTI RAYMI O FIESTA DEL SOL 24 DE JUNIO
El Sol, el dios principal de la Civilización Inka fue considerado como creador de todo lo existente. Presidía los destinos del hombre y del universo. Al astro rey de los Inkas, se dedicó a la fiesta más fastuosa que se realizaba en Cusco. Se le debía adorar y ofrecerle sacrificios para evitar que en su largo periplo por el espacio celeste, abandone la tierra, a sus hijos y retorne brindando calor y alegría. Objeto de la fiesta del Sol Fueron varias las razones que impulsaron a la civilización inka a realizar los sacrificios y ofrendas al astro rey. Una de ellas fue que el Inka, al igual que la nobleza cusqueña u orejones eran considerados hijos naturales del Sol, a él debían su existencia, y debían corresponderle con sacrificios y ofrendas. Por otro lado, si la cosecha de maíz fue buena en el último año agrícola, había que agradecerle y si la cosecha fue mala, había que rogarle que el año venidero, les compense con una buena producción. Finalmente, en junio (solsticio de invierno) el Sol se iba alejando, los fríos aumentaban, en los amaneceres el agua estaba escarchada, por tanto, había que pedirle al Sol que volviera, que al rayar los crepúsculos matutinos no siguiera avanzando hacia el norte. Finalmente, había que testimoniarle al Sol, la eterna y total entrega de sus hijos, con sumisión y respeto. Lugar donde se realizaba la fiesta en el Incanato. La Fiesta del Sol o Inti Raymi en quechua, en la sociedad Inka se realizaba dos veces al año, en el solsticio de invierno (21 de junio) y en el solsticio de verano (22 de diciembre), pero la de junio tenía mayor relieve. Cada celebración en el Cusco se realizaba sucesivamente en dos lugares: veamos. UNO: la gran plaza, la mayor en todo el imperio, que hoy corresponde al espacio que ocupan la Plaza de Armas, la del Regocijo, la de La Merced y tres manzanas de edificios. OTRO: la actual plaza de Santo Domingo (Inti-panpa o planicie del Sol) y los interiores de esa iglesia; allí estaba el Templo del Sol, dentro del amplio complejo de templos o capillas que se llamaba Qorikancha. La comitiva en correcto orden jerárquico incluído por supuesto el Inka, en determinado momento iba de la gran plaza, al Qorikancha y después de la liturgia, volvía a la plaza. La ceremonia comenzaba antes del amanecer. La nobleza de sangre, la cusqueña o de los orejones encabezada por el Inka, se emplazaba en la parte de la plaza llamada Waqaypata o Sitio del llanto, denominada también Aucaypata o Haucaypata o Sitio de los Guerreros. La numerosa nobleza provinciana se emplazaba en el otro sector llamado Sitio de la Alegría o Kusiypata. La escenificación actual No siendo posible ahora reproducir la ceremonia del Inti Raymi en el mismo ámbito territorial Inkaico, por razones obvias, se ha visto por conveniente realizar la escenificación en el gran complejo arqueológico llamado Sacsayhuamán, que está en la parte septentrional de la Plaza de Armas y unida a la ciudad. Desde la plaza referida hasta el conjunto arquitectónico antiguo, por carretera la distancia no es mayor a tres kilómetros. En el Inkario todos los asistentes a la gran ceremonia eran actuantes, no eran espectadores, formaban parte de todo el ritual con plena sinceridad y fruición religiosa, no eran artistas contratados. Eran creyentes que devotamente concurrían con fe que llegaba al paroxismo, durante gran parte de la ceremonia estaban descalzos, como expresión de supremo respeto, costumbre que está vigente en los naturales. En cierto momento lloraban cantando conforme a su idiosincrasia, acción que en quechua se llama waqay-taki.
FUENTE : EMUFEC
|
|||||||||||||||||||||||||
|