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CALENDARIO ANUAL
CRUZ VELAKUY
2 Y 3 DE MAYO
Esta noche (2 de mayo de cada año), se vela la Cruz en todos los ámbitos del
departamento y el Perú en general. Se trata de venerar el sagrado madero en
que Cristo murió para redimir al mundo. En lo que toca a la ciudad del Cusco,
las Cruces de todas las plazas, de todas las casas particulares y las que
han sido erigidas por la piedad popular sobre las colinas que circundan la
capital de los Incas, están lujosamente adornadas. Hacen novísimos sudarios
y entretejen flores naturales, flores de papel, guirnaldas y a sus pies
arden decenas y centenares de velas, incesantemente.
Al pie de las Cruces del Campo, como la Cruz del Rodadero¸de Teteccacca y
otras se han levantado desde horas de la mañana pequeños altares y toldos
para la velada. Lo mismo se ha hecho en las casas hogareñas.
Cruces de colinas lejanas como la de Puquín, son traídas a la ciudad para
velarla y la misa del Día de la Cruz, por centenares de campesinos, devotos
y fanáticos.
Y la fiesta y la fanfarria, la Velada de la Cruz comienza precisamente hoy,
desde las dieciocho horas. Al pie de cada signo de la Redención, en la
ciudad y en el campo se abigarra y a la multitud de devotos, de mayordomos y
de cofrades.
Los mayordomos tienen a su cargo la organización y la realización de la
fiesta. Y los cofrades contribuyen a su mejor lucimiento y brillo con
diversas ofrendas que se confunden en las misas, banda de músicos, cirios,
licencias, abundantes bebidas de todo género de las que acostumbramos y
profusión extraordinaria de comestibles. Todos contribuyen a la medida de
sus posibilidades económicas o conforme a los obsequios o hurk’a o
compromiso que han recibido.
A las dieciocho horas (del 2 de mayo), luego de las primeras libaciones
comienza la velada con música sagrada; canciones y reverencias y
distribución de chicha y cañazo () Luego comienza la fiesta. El mayordomo
entrante y saliente inicial el baile con una marinera que cascabelea y un
huayno dulzón y triste que evoca amores idos. El entusiasmo es creciente,
conforme avanzan las horas y los licores hacen su efecto. Cuando el frío se
hace más intenso, menudean las ruedas de ponches, de chicha con
aguardientes, aguardiente puro, coca y cigarros para el hombre. Luego, té
con abundante cañazo.
Llega la mañana del tres de mayo y todos están en lastimoso y calamitoso
estado de ebriedad. Y en esa circunstancia llega la hora de misa. Y todos,
devotos como si nada hubiese gustado, ni alcanzado el colmo de los excesos,
se arreglan de cualquier modo y se prosternan entre el madero y musitan sus
oraciones de mandado remedio a sus miserias espirituales y corporales.
FUENTE : EMUFEC
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