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CALENDARIO ANUAL
PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI
30 DE MAYO
Todavía se repite en nuestro medio, que esta celebración cuzqueña fue
instituida por el Virrey Francisco de Toledo en 1572. El error lo motivó
fray Francisco María Norato en su libro “El Cusco Colonial y el Padre Diego
de Haro”, publicado en 1935. El Dr. Uriel García tomó por cierta esta
afirmación, incluyéndola en el artículo que publicó sobre el Corpus Christi
cusqueño en 1938. A partir de ese momento, se repite esta aseveración sin
mayor análisis.
Toledo dictó en 1572, ordenanzas disponiendo, entre otras cosas, que la
celebración fuera de observación en cada provincia, al mismo tiempo, reguló
la festividad, detallando cómo debía ser organizada, disponiendo la
participación de los gremios y otros sectores de la población.
El Inca Garcilaso de la Vega, cuenta que la primera celebración del Corpus
Christi en el Cuzco fue en 1550, sugiriendo de manera adicional, que pudo
comenzar en 1547. Con gracia e ironía comenta sucesos que acaecieron en las
procesiones de los años posteriores, especialmente en “La Octava” de 1554.
En esa oportunidad hubo enfrentamiento entre grupos de incas con indios
cañaris ecuatorianos, que casi termina en batalla campal generalizada.
Incide en la fastuosidad que habría alcanzado el Corpus Christi con la
representación de “invenciones” , que son escenificaciones teatralizadas que
reproducen las glorias de los incas “señores que fueron destas tierras”, se
exhibían danzas de las diferentes “naciones”, acompañadas con la música de
las diferentes etnias que conservan su identidad, gustosas de mostrar
públicamente los símbolos propios de su pertenencia cultural.
También se afirma que el Inti Raymi inca fue reemplazado por el Corpus
Christi. Conviene investigar este tema con más detalle y profundidad. Lo
evidente es que el tiempo que corresponde al mes de junio del calendario
europeo, “alrededor” del solsticio de invierno, como inca el Inca Gracilazo
de la Vega, era tiempo sagrado en el Tawantinsuyu, en que se realizaba una
de las fiestas importantes del calendario ritual incaico. El Corpus Christi
se sobrepuso en ese tiempo, reemplazando celebraciones de la religión
incaica.
En el Corpus del año 2005 celebramos 455 años de vigencia sin interrupción
de la procesión del Corpus Christi cuzqueño, del impresionante desfile
procesional de las imágenes de vírgenes y santos, que recorren la principal
víassacra del Qosqo.
En este lapso se han producido muchos cambios. Basta examinar las pinturas
del llamado “Corpus de Santa Ana”, pintados en el siglo XVII. Proporcionan
la mejor información visual que se tenga de una celebración religiosa
colonial. Es única en su género, tratándose del Corpus Christi cuzqueño.
Se muestra el boato, participación y presencia de los nobles incas, que se
exhiben orgullosos luciendo las insignias de su realeza. Otras pinturas de
autores populares y anónimos del siglo XVIII, también proporcionan
excelentes imágenes de la procesión. Al llegar al siglo XX se cuenta con
hermosas fotografías, como las que tomaron los artistas Chani, Chacón,
Horacio Ochoa y especialmente, el maestro Martín Chambi.
La procesión ha cambiado bastante. Varias imágenes que figuran en las
pinturas coloniales no participan ahora, como San Ignacio de Loyola o Santa
Rosa de Lima. Las andas se han modificado, especialmente en la decoración,
que está en relación con las corrientes estéticas del momento, los arcos,
altares y otros arreglos propios de la arquitectura efímera religiosa del
barroco europeo se andinizan, volviéndose la expresión más adecuada al
espíritu cuzqueño, como bien señaló el historiador de arte Jorge Bernales
Ballesteros.
Los cambios son parte esencial de la “fiesta de los cuzqueños”, como
denominé esta celebración en publicación de 1990. Son muestra de su
vitalidad, del sentir del pueblo, de su búsqueda por mejorarla, siguiendo
los dictados de su cultura, para hacerlo “a su manera”, sin dirigismos,
imposiciones, menos intentos de regularlos.
En la procesión participan imágenes procedentes de nueve parroquias. Ocho
son las parroquias de indios, que se crearon en el Cuzco a partir del siglo
XVI, la novena corresponde a los españoles. Las de indios son San Pedro,
Santiago, San Cristóbal, Santa Ana, San Blas, Belén, San Sebastián y San
Jerónimo, que corresponden a los barrios incas cuzqueños de Chakilchaka,
Qolqanpata, Qarmenqa, Toqokachi, Sañu, Wama, la novena es la Matriz, el
Triunfo o Sagrario, por que tiene estos tres nombres. Las imágenes que se
han sumado los últimos años, van con las parroquias, que validan su
participación en la gran fiesta del catolicismo andino.
Se repite que en el primer corpus cuzqueño participaron 117 imágenes,
venidas de lugares tan distantes como Tucumán. Esta afirmación no es
creíble. Es parte de la mitología local que rodea al Corpus. La constante
son catorce provenientes de las ocho parroquias de indios y la de españoles,
número que no varía por lo menos desde el siglo XIX. El número es constante
a pesar de haberse creado nuevas parroquias en la ciudad, para responder al
crecimiento urbano de los últimos cincuenta años.
LA GRAN FIESTA DE LOS CUZQUEÑOS :
La celebración del Cuerpo de Dios ha devenido en la mayor celebración
popular de la ciudad. Solamente se le comparan el culto al Señor de los
Temblores, el Taytacha Temblores, que congrega inmensa multitud en el
momento de la bendición con que concluye su procesión del lunes de la Semana
Santa. Otra celebración multitudinaria es el culto también popular de la
Santísima Cruz, con la velación que comienza la noche del 2 de mayo y se
prolonga hasta más allá del domingo de Pentecostés.
En el Corpus los participantes suman centenas, que observan diversos ritos
en los nueve días que dura en el centro histórico de la ciudad, al que
siguen los corpus parroquiales, que se extiende hasta el último domingo de
julio, no pocas veces al primero de agosto.
FUENTE : EMUFEC
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